Ayer, cuando salí del curso que estoy haciendo, me fuí para el Jazz donde había quedado con unos amigos para hacer la quiniela y tomar una cerveza. Antes de llegar al Jazz había llamado a casa para decir que iba a llegar un poco tarde, lo que no sabía yo es que iba a llegar con 3 horas de retraso de mi hora normal de llegada.
Nada más llegar me encontré con que habían empezado una partida de remigio, así que me uní. Después de la partida y una pinta reté a mi amigo K a unas partidas de billar, lo cual me llevó a tomarme otras dos pintas mientras le metía unos bolones antológicos.
Tras 8 intensas partidas el marcador era de 4 a 4 y las pintas estaban haciendome efecto, ya llevaba una media torrija, así que la partida tuvo un desenlace fatal para mis intereses, perdí.
Después de esta “dolorosa” derrota enfilé el camino a casa chupando un frío de espanto, ahora más que nunca vivo en “Siberia-Gasteiz”. Poco antes de llegar a mi portal, camino que me costó algo más de lo normal no sé si por el frío o por la media torrija, oí que un coche que estaba aparcado estaba con el motor encendido, así que eche un vistazo dentro del coche desde una distancia prudencial ya que no había indicios de que alguien estubiese en el coche. Cual fue mi sorpresa que al mirar me encontré a una pareja en una posición muy poco decorosa. ¡Estaban en plena felación! Al verme el conductor le dió un golpe en la cabeza a la chica y esta saltó como un resorte, creo que se le atraganto el postre.
Y así terminó la noche de la medio torrija.