Ayer cumplí mi primera semana de currela en los semáforos. Ha sido una semana llena de novedades, pero por fín he conseguido trabajo de lo que he estudiado.
La semana comenzó montándome en una furgoneta con dos extraños para ir a comprar material. Luego tuve que asistir a un curso de 3 horazas sobre seguridad, en la cual dí como 500 millones de cabezadas estando a medio metro del que daba el curso, que infierno. Cuando pasarón las tres horas me dijeron que ya estaba capacitado para salir a reparar semáforos.
Pasé los dos primeros días pegado al compañero que me adjudicarón intentando aprender todo lo posible. Al tercer día me encuentró con que me llevan a modificar un cruce de 8 calles con policía incluido, mi misión fue tumbarme en el suelo y pasar clable entre semáforos.
Pasados los días de aclimatamiento ya me solté y me metí de lleno en materia, en dos días hice de casi todo.
El viernes a la mañana llegué al pabellón saboreando el descanso del fin de semana pero me dieron en el morro cuando me dijeron ” te toca estar de guardia este fin de semana”. No tuve que salir a hacer nada en todo el finde pero dormí fatal, a todas horas miraba el teléfono pensando que sonaría, pero tuve suerte.
Lo bueno de pringar este fin de semana es que cuando termine la jornada de mañana libro hasta el lunes que viene y durante cuatro días me olvidaré del rojo, el ambar y el verde.